viernes, 6 de febrero de 2009

FELICIDADES RODRIGO




¡¡¡¡¡¡¡FELICIDADES RODRIGO!!!!!!!!

Que te regalen muchas cosas, que lo celebreis con una fiesta muy divertida, que nos manden fotos, que .....

Como Papá escribe tan bien cuando se pone copio aquí lo que nos cuenta hoy por correo electrónico, así lo podemos leer cuando queramos:

"...HACE YA CUATRO AÑOS...QUE NACIÓ.

Uno de los primeros recuerdos infantiles de los que soy consciente, y que se guardan en una cajita de madera donde guardamos las pequeñas cosas "más valiosas de nuestro pasado", reside en la casa de mis abuelos paternos. Esa casa de la avenida Padre Isla, la que linda con las escalinatas de la Iglesia de Renueva. Un primer piso, con vistas a la avenida y al callejón que la separa del templo religioso, que se alza, para mí, en aquel entonces inmenso, con sus dos torres hacia el cielo, coronadas por veletas un tanto lúgubres. Una casa antigua, de techos altos, separaciones abobedadas, enorme cocina con pilas de mármol, baño en blanco "hospitalario" y suelo enlosado que aumentaba la sensación de frío cuando unos piesecillos descalzos atravesaban el pasillo en dirección a la habitación del fondo, donde dormían mis abuelos. Aquellos pies, eran los de un niño de entre tres y cuatro años, que recién despertado descendía a duras penas de una cama, para él alta como una montaña, después de haberse zafado del peso de las mantas que le arropaban por las noches. Recuerdo claramente sentir el frío del suelo, y dirigir mis pasos velozmente a la habitación donde dormían Juan y Rafaela, y meterme entre ellos en la cama. El, había sido oficial del ejercito, pero yo sólo le recuerdo así en foto. Para mí fue una enciclopedia de cuentos infantiles, un bazar de muñecos de chocolate si merendaba bien, un estupendo guía en los pinares camino de La Robla, y el regazo desde donde yo me asomaba a ver las veletas de la Iglesia. Nos dejó cuando yo contaba con doce años, y recuerdo perfectamente la última vez que le vi. Incluso sé, que él mismo lo pidió. Ella, mujer de la España de la postguerra, esposa de militar, abnegada pero fuerte, discreta pero resolutiva. Era quien me bañaba, me llevaba al colegio y al quiosco de" Norina" a comprar "chuches". Siempre estuvo ahí. El pasado año, cuando contaba casi la centena, deseó irse…, y así fue. Ahora, otros piesecillos descalzos, de un niño de ya cuatro años, recorren el pasillo de nuestra casa, entran en la habitación en penumbra y se meten en la cama. Es, para mí, de los mejores momentos del día. Es por lo que merece la pena despertar. Lo que hace que te levantes con buen humor. Posiblemente, lo que hace que seas mejor persona.

¿Sentirían mis abuelos lo mismo? No lo sé, pero ahora, yo deseo que así fuera.

Lo que sí sé con certeza, es que mi hijo, podrá acordarse de esto, y cuando él lo experimente, se dará cuenta que el ciclo de la naturaleza más propiamente humana se vuelve a cerrar. Y que es ahí donde reside lo más poderoso de lo que hemos sido dotados. Y que lo guardaremos para siempre en esa cajita de madera, donde guardamos las pequeñas "cosas más importantes de nuestro ser".

Hoy hace cuatro años que nació. Hoy hace cuatro años que nos cambió."

Yo estoy con Papá, me encanta cuando os meteis en la cama con nosotros y eso que en la nuestra se mete mucha gente.

Espero ver como cumples 40, y lo celebras con tus papis, tus niños y todos nosotros.

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